Y yo procuraré sonreír más a menudo y acostarme a una hora prudente.
Tú me enseñaste que afuera, siempre, me está esperando una nueva mañana como aquella nuestra, radiante y soleada.
Te vas a la ciudad definitiva sin mí. . .
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada